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Elementos para definir un buen precio Imprimir

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Definir el precio de los productos (bienes o servicios) que queremos vender parece ser algo bastante sencillo… ¿o no? Si queremos vender chocolates en barra, pues bastaría ver a cuánto se están vendiendo las barras de chocolate y cobrar un poco menos. Pero ¿si estamos haciendo un producto nuevo? Por ejemplo, figuras de chocolate. El costo del chocolate que usamos es muy bajo… ¿podremos cobrar caro? ¿Cuánto vale realmente nuestra mano de obra, y las herramientas para dar la forma al chocolate?

Costos del producto

La forma más elemental de determinar un “precio justo” es tomar en cuesta el costo y luego añadirle algún margen. Sin embargo, en el ejemplo de las figuras de chocolate, calcular el costo de la mano de obra, las herramientas para derretir el chocolate y darle forma, además del “talento y toque personal” que hace el producto algo único. Todo esos “costos del producto” no son fáciles de calcular y afectan al precio.

La percepción del consumidor

Una forma bastante más práctica de fijarle precio a un producto hecho a mano, es preguntarle directamente al consumidor “cuánto está dispuesto a pagar” y cobrarle a partir de eso. Lo mejor será siempre preguntarle a varios consumidores, para luego sacar un promedio, ya que siempre habrá personas dispuestas a pagar menos que el promedio (por ejemplo, alguien que no le gusta tanto el chocolate) como también habrá personas dispuestas a pagar mucho más que los demás (fanáticos del chocolate). Como el precio debe se el mismo para todos y así evitar posteriores reclamos de los clientes, podremos fijar un “precio promedio” entre diferentes opiniones, siempre y cuando esto alcance para cubrir nuestros costos.

Competencia directa e indirecta

Todos los clientes, cuando deciden pagar por algún producto, consideran de forma inconsciente los precio relativos de los otros productos similares a lo que están comprando. Por esto, que no te sorprenda si un cliente te dice que el no comprará tus chocolates a cierto precio, porque a ese mismo precio “compra una botella de jugo”. Quizás te preguntarás que tiene que ver el jugo con el chocolate. Básicamente, que el bolsillo del consumidor es el mismo. Por esto, todos los productos que el cliente considera “dentro del mismo presupuesto” que tus chocolates, pueden ser competencia indirecta de los chocolates. Lo más probable es que la compra de un auto, el pago de la escuela, o incluso del vestuario, sean de “otro presupuesto” pero toda la comida, dulces, accesorios, incluso artículos de decoración pueden estar compitiendo por el mismo presupuesto de compra.

Oferta y demanda

Finalmente, una forma bastante “técnica” de fijar el precio, es analizando las posibilidades del mercado. Si vemos los precios a los que se están ofreciendo en el mercado varios productos similares al nuestro, veremos que los precios están bastante relacionados entre ellos. El sandwich, la pizza, las bebidas y las galletas, son todas partes del mismo “presupuesto de alimentación” por lo que los precio relaticos estarán bastante relacionados. Si estudias estos precios relativos, también podrás decidir con qué tipo de productos estás compitiendo y así, cuánto pagarán tus clientes.

 

Artículo escrito por:

El equipo Rodinias.com

 Marketing.Rodinias.com

 

 

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