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De la idea a la acción: el riesgo de emprender Imprimir

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Todo en la vida es riesgo. Ponerse de pie, para cualquier bebé, incluye el riesgo de caerse y golpearse fuerte contra el suelo. La razón por la que enfrentamos estos y otros riesgos, es porque sabemos que – de una u otra forma – nos hemos preparado para superar ese riesgo, hemos aprendido a reducir el riesgo y alcanzar la meta.


Aprendemos a caminar, para reducir el riesgo de caernos. Nos acostumbramos a mirar hacia ambos lados de la calle, para reducir el riesgo de ser atropellados por un carro. Sabemos que al buscar el amor de otra persona corremos el riesgo de ser rechazados, pero tomamos todos estos riesgos porque nos sentimos preparados para enfrentar el éxito y la derrota. Mientras mejor preparados, más riesgos tomamos.

¿Cómo nos preparamos para empezar un negocio?

Tener dinero… éste es sólo un ingrediente de una mezcla mucho más compleja. Muchas personas que tienen dinero prefieren no perderlo. Quienes tienen un buen empleo, un buen salario… pues arriesgan mucho más al momento de emprender.

Estudiar… la educación sobre cualquier tema, consiste en traspasar los conocimientos y técnicas de antiguas generaciones, a las nuevas generaciones. Las escuelas reúnen “lo que se sabe” sobre algún tema y lo traspasan esto a quienes desean aprenderlo. El límite entre educación formal y entrenamiento – o adoctrinamiento – es bastante sutil.

Estudiar ¿administración?… Incluso estudiar “administración de empresas” nunca parece suficiente preparación para tener éxito en un negocio. Emprender significa “empezar algo nuevo”. ¿Cómo estudiamos algo que nadie ha empezado antes? Tal vez lo único que se debe aprender alguien que desea emprender es: arriésgate y empieza. Que el camino te enseñe hacia dónde debes seguir.

A fin de cuentas, ¿cómo se enseña a emprender? Pues no se enseña. Emprender es hacer algo nuevo, arriesgarse, descubrir algo que uno no sabe, recorriendo el camino incierto de lo desconocido y lo “no recorrido”. Lo único que tal vez sí se puede hacer – y se debería hacer – es motivar para tomar ese riesgo.

Nos enseñaron que desviarse del camino correcto es castigado. Quizás falta enseñar que la sociedad recorre sólo UNO de los “posibles caminos correctos” y que muchos caminos correctos aún no han sido recorridos… y que los mejores tesoros aún se encuentran escondidos por ahí. Motivar a redescubrir el Espíritu Emprendedor.

 

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